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El llanto del bebé

Por: Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM

En las primeras semanas después del parto los padres comienzan a comprender el temperamento de su bebé. Algunos padres son bendecidos con bebés "fáciles" que no lloran mucho, otros tienen bebés quisquillosos, llorones que pasan la mayoría del tiempo infelices y descontentos. A muchos se le ponen etiquetas de ser colicosos, demandantes y/o con "canina" o hambruna. El término quisquilloso o "fussy" (en inglés) es injusto para estos bebés, ya que implica que las demandas del infante son excesivas o irrazonables. Las mamás y los papás frecuentemente resienten el comportamiento de sus bebés y les genera sentimientos de culpabilidad. El término bebé de alta necesidad es un término más objetivo y agradable, que describe mejor porqué estos bebés actúan de esa manera y que clase de crianza necesitan de parte de sus padres.

Luego de nueve meses dentro de su madre, oyendo su voz y los latidos del corazón materno, es razonable que el bebé necesite constantemente de ella y que sea por medio del llanto que lo manifieste. Los bebés humanos nacen muy indefensos y requieren por lo tanto que todas sus necesidades le sean satisfechas, sobre todo en los primeros años. El primer llanto de un bebé sirve para que él comience a respirar. De ahí la idea errónea de tanta gente de que a los bebés hay que dejarlos llorar para que se le desarrollen los pulmones. Después de este primer llanto a la vida los bebés deben atenderse diligentemente siempre que lloran. Cuando un bebé llora lo que espera es una respuesta de su medio ambiente. No solo lloran porque tienen hambre, contrario a lo que se piensa comúnmente. También lo hacen porque tienen frío, quieren que se les cambie el pañal, desean que los carguen, o simplemente porque están aburridos. Cuando los padres ignoran el llanto de un bebé le están enviando un mensaje a su hijo de que no están disponibles para cumplir con su función protectora. El bebé puede dejar de llorar por frustración y no porque sus necesidades le fueron satisfechas.

Características del bebé de alta necesidad

Los bebés de alta necesidad comparten algunas características, aunque todos no tienen todas las características presentes al mismo tiempo. Si el bebé es o no uno de alta necesidad depende del grado en el cual exhibe estas características, y la percepción de sus padres sobre la personalidad del bebé.

1. Supersensibles - El bebé de alta necesidad está muy conciente de su medio ambiente. Los ruidos y las distracciones causan que se sobresalte fácilmente durante el día y hacen que sea difícil de calmar en las noches. Esta hipersensibilidad también afecta las reacciones que tiene a extraños, ya que demuestra mucha ansiedad ante personas extrañas.

2. Intenso - Pone mucha energía en su comportamiento, llora y se ríe fuertemente, y protesta si no se le da el pecho inmediatamente. Parece sentir las cosas más profundamente y reaccionar más fuertemente. Protesta intensamente cuando las cosas no se hacen a su gusto, pero a la misma vez forma un apego muy fuerte con las personas que lo cuidan. Por esta razón protesta cuando se le separa de sus padres, debido a que tiene un apego muy fuerte con éstos. Esta conexión tan especial con sus padres puede ayudar a guiarlo en los próximos años e influir en su comportamiento.

3. Demandante y drenante - Tiene una señal de urgencia para todo, como si siempre emitieran una "alerta roja" para cualquier situación. Rechazan que se les distraiga y lloran intensamente si se interpreta equivocadamente lo que quieren. La madre nunca es lo suficientemente rápida para atender sus necesidades. Agotan toda la energía física, mental y emocional de sus padres.

4. Siempre está en brazos - Los bebés de alta necesidad ansían el contacto físico. La mayoría de los padres primerizos esperan que sus bebés duerman apaciblemente en sus cunitas. Esto no ocurre con los bebés de alta necesidad; estos no pueden estar solos y sólo duermen en los brazos o pecho de sus padres y los pechos son su bobo o chupete.

5. Inconsolable - Tienden a asumir posturas hipertónicas, arqueando hacia atrás y protestando cuando se les trata de poner en una posición más relajada o abrazarlos. Les gusta estar sostenidos alejados del cuerpo, odian que se les envuelva en una frisita. Pueden querer el contacto físico de sus padres y que los consuelen pero desean tener el control de cómo quieren que los consuelen y cuán cerca se les carga.

6. Insatisfecho e impredecible - No son consistentes en lo que les gusta o lo que les calma, lo que funciona un día no les gusta al otro. Cuando todo parece estar bien ellos comienzan a protestar de nuevo.

7. Mama todo el tiempo - El término lactancia por horarios definitivamente no está en el vocabulario de estos bebés. Necesitan amamantar por periodos de tiempo prolongados y requieren de la succión no nutritiva para su consuelo. Suelen destetarse lentamente.

8. Se levanta frecuentemente - Es difícil acostarlos, se levantan frecuentemente y rara vez toman siestas largas. Tal pareciera que necesitan de todo menos dormir.

En los primeros meses las características de los bebés de alta necesidad parecen ser mayormente negativas. Pero según van progresando los meses los padres van aceptando el temperamento de su bebé y aprendiendo a responder a las necesidades de éste. Los padres comienzan a usar descripciones más positivas tales como: retador, interesante y brillante. Estas cualidades que parecen ser tan negativas se convierten luego en las cualidades más valiosas del niño. Se convierten en niños creativos, sensibles, compasivos y que les gusta dar mucho de si mismos a los otros. Tal pareciera que necesitan recibir mucho ahora para devolverlo después.

Condiciones médicas y no médicas asociadas al llanto del bebé

En los primeros meses de vida de un bebé existe una paradoja real: el bebé tiene grandes necesidades pero su capacidad para comunicar éstas es limitada. El bebé no puede decirnos con palabras lo que quiere y para eso usa el lenguaje del llanto. Si el bebé no llora entonces tanto el bebé como sus padres está en problemas. Cuando el bebé llora está tratando de comunicarnos algo.

En occidente los infantes lloran un promedio de 32 minutos diarios en las primeras tres semanas y 34 minutos diarios hasta el final del segundo mes cuando el llanto se reduce gradualmente hasta alcanzar los 14 minutos al día para las doce semanas de vida. Se ha encontrado que esta "curva de llanto" es similar en muchas culturas no occidentales. La mayoría de los bebés parecen llorar más en las tardes o temprano en las noches.

El llanto del bebé es diferente según las razones. No hay que perder tiempo identificando a qué se debe, lo esencial es responder inmediatamente. Entre algunos de los diferentes tipos de llanto tenemos: el llanto de dolor, el llanto de hambre, el llanto de coraje, el llanto por enfermedad, el llanto para requerir atención, y el llanto de cansancio.

Cólicos

Algunos autores describen a un bebé con cólicos cuando la causa primaria del llanto es por algo físico y quisquilloso si el llanto es debido a su temperamento. Nosotros usaremos el término de alta necesidad para describir a un bebé que llora debido a su temperamento y separamos el cólico de otras causas biológicas que puedan causar llanto. Los cólicos no se describen en la medicina como una enfermedad sino más bien como un síndrome o colección de síntomas. El bebé con cólicos grita debido a una intensa incomodidad física. La cualidad violenta y agonizante del llanto durante el cólico saca a muchos padres de sus casillas. El llanto de un bebé con cólicos es paroxísmico, lo cual significa que ocurre en brotes repentinos e inesperados.

El lenguaje corporal que acompaña al llanto en un bebé con cólicos presenta: coraje, tensión muscular, agitación de las manos y los pies, aprieta los puñitos, hace muecas y tiene el abdomen duro. Periódicamente durante estos ataques el infante se queda rígido o tieso. Muchas veces caen en un sueño profundo después del episodio. Los episodios pueden durar desde algunos minutos hasta varias horas, con pausas ocasionales de calma antes que comience la próxima tormenta.

La definición clásica del cólico es: ocurre en infantes que están saludables y crecen bien; llanto paroxísmico e incontrolable sin causas físicas identificables, empieza alrededor de las primeras tres semanas; y sigue la regla de Wessel – dura por lo menos 3 horas, 3 días por semanas, por lo menos durante 3 semanas. Los síntomas del cólico pueden variar de bebé a bebé y de día a día en el mismo bebé. Lo que lo convierte en cólico es que el bebé parece tener dolor. Ocurre por lo general de 6 pm a 9 pm. Las causas de este dolor no son aparentes ni para el pediatra ni para los padres. Debido a que se pensaba que la causa original era gases que causaban un dolor punzante y agudo en el abdomen, se le llamó "cólicos". Pero esto necesariamente no es así, el dolor no es la causa de este comportamiento. Ocasionalmente, se dice que el dolor es causado por gases, cuando en realidad es lo contrario, de hecho es el llanto lo que puede hacer que el bebé trague aire y luego le produzca gases y dolor. También se culpa en ocasiones a la madre alegando que si la madre está tensa el bebé estará tenso. Esto no ha sido corroborado científicamente y, de hecho, hay mamás muy relajadas que tienen bebés con cólicos.

Otra fuente de culpa frecuente es la leche de la madre. La mayoría de los estudios no demuestran diferencia entre la incidencia de cólicos en bebés lactados y los bebés alimentados con fórmula. Sin embargo, las madres que amamantan tienen mejores destrezas para lidiar con los cólicos. La leche de la madre NO es la causante de los cólicos.

La mayoría de los investigadores coinciden en que los cólicos son resultado de un problema hormonal o en el neurodesarrollo. Es importante que se descarte cualquier patología que pueda estar causando dolor al bebé antes de decidir que éste padece de cólicos. Los cólicos, por otro lado, comienzan alrededor de la tercera semana, tienen su pico de severidad entre la 6ta a 8va semana, y usualmente desaparecen alrededor de los 3 a 4 meses. Durante los primeros tres meses de vida los bebés dependen totalmente para estimulación de las personas que lo cuidan. La severidad de los cólicos parece disminuir según se van desarrollando neurológicamente, pueden ver claramente y se sienten atraídos visualmente por las cosas que los rodean. Empiezan a hacer cosas con sus manos y aprenden a consolarse chupándose los dedos o la mano, con el contacto visual, y moviendo sus manos y pies. Es importante que los padres entiendan que aunque los episodios de cólicos se resuelvan las características del infante de alta necesidad pueden persistir.

Reflujo gastroesofágico

Los bebés con reflujo gastroesofágico (GER) pueden estar quisquillosos y llorar de tal manera que parecen tener cólicos. Esto no es síndrome de cólicos. En en mi boletín de noviembre del 2006 y en mi página bajo temas de interés discuto el reflujo con detalles.

Alergias a alimentos

Algunas veces se asocia el llanto o los cólicos del bebé a alergias por alimentos que la madre consume. Algunas proteínas pueden pasar a la leche materna y provocar una reacción alérgica en el infante. En estos casos el dolor no está asociado al síndrome de cólicos sino a una colitis alérgica (inflamación del colón). La experiencia clínica es que las alergias a alimentos de la dieta de la madre vienen acompañados por más de un síntoma además del llanto, tales como erupción en los cachetes o las nalguitas, mocos o diarreas y hasta se presentan con estrías de sangre en la excreta o evacuaciones de sanguinolentas. Los alimentos más comunes incluyen la leche, las nueces, la mantequilla de maní, chocolate, huevos y algunas vitaminas sintéticas. En estos casos la recomendación de manejo es una dieta de eliminación dirigida por un nutricionista. NO ES ALERGIA A LA LACTOSA, si acaso es alergia a la proteína de la leche de vaca que la madre consume.

Pobre técnica de amamantamiento

Cuando los bebés toman demasiada leche baja en grasa, necesitan tomar demasiada cantidad para saciar el hambre. Esto hace que tengan una carga de lactosa mayor de la que sus intestinos pueden procesar, lo que causa una serie de síntomas incluyendo dolor y llanto. No es la lactosa que la mamá se toma, ni es debido a NADA en la dieta. Se mejora cambiando la técnica de amamantamiento y dejando que el bebé vacié bien el primer pecho antes de ofrecerle el segundo. ¡ESTO NO ES QUE EL BEBE SEA INTOLERANTE A LA LACTOSA!

El parto

Los eventos que rodean al parto pueden producir que un bebé sea quisquilloso o desarrolle cólicos. La incidencia de cólicos y de bebés de alta necesidad es mayor en infantes que son producto de un parto complicado o estresante y que han experimentado mucha separación con su madre después del nacimiento. Es una tendencia general de los infantes estar quisquillosos si han tenido un comienzo difícil y se les separa de las madres. ¡NO EN BALDE HAY TANTO CÓLICO EN ESTE PAÍS!!!

Otros problemas médicos

Otros problemas médicos pueden estar asociados a que el bebé se encuentre quisquilloso y llorando frecuentemente. Entre algunos podemos mencionar: infección de oídos, erupción del pañal e infecciones urinarias entre otros.

Estrategias para calmar al bebé de alta necesidad

El llanto del bebé no es el mismo todo el tiempo y según éste va creciendo sus padres van conociendo sus necesidades poco a poco. Se les dice a los padres que no carguen a su bebé cada vez que llora porque éste los está manipulando y lo van a engreír o malcriar. Esta recomendación, sin embargo, va en contra de lo que biológicamente se ha diseñado para servir como una estrategia de sobrevivencia del bebé. Según la antropóloga Meredith Small "el bebé ha sido biológicamente diseñado para manipular a los adultos, a fin que éstos se ocupen de él". Esta manipulación para nada afecta el desarrollo del niño ni nuestra relación con él. Los bebés no se engríen ni se malcrian cargándolos, dándoles amor y no dejándolos llorar. De hecho, los bebés deben estar en los brazos de su padres y familiares la mayor parte del tiempo. En las culturas donde los bebés se cargan casi todo el tiempo en brazos, éstos lloran menos, tienen menos "cólicos", mantienen un ritmo cardiaco y respiratorio normal y están más tiempo alertas.

En nuestra cultura preferimos poner al bebé en una cuna o usar un cargador antes que cogerlo en brazos. De hecho, se critica con demasiada frecuencia a los padres que cargan a sus hijos pegados al cuerpo. Se acostumbra, además, alimentar al bebé con horarios fijos y no atender su llanto rápidamente. Esto le proporciona alguna libertad a los padres pero tiene un costo, un bebé llorón que no está biológicamente preparado para ese ambiente.

El bebé y quien lo atiende están estrechamente vinculados. Cuando acudimos a nuestros bebés a la primera señal de llanto le damos el mensaje de que papá y mamá están ahí para cuidarlo y amarlo. Le demostramos que somos capaces de comunicarnos adecuadamente con él y que sabemos entender sus mensajes con razón, amor y sensibilidad. No hay duda de que estamos ayudando a desarrollar seres humanos más seguros de sí mismos y deseosos de dar lo que recibieron a manos llenas. Algunas estrategias para ayudar a los padres a lidiar con un bebé de alta necesidad son:

- Responder rápidamente al llanto – Mientras más rápido se responde a las necesidades del bebé menos llora. El mito de que si se responde inmediatamente el bebé usa esto para manipular es falso y así lo han probado muchas madres, además de varios estudios científicos. De hecho, cuando se responde al llanto del bebé el episodio de llanto suele ser menos severo.

- Movimiento rítmico – La imagen de un bebé acostado en su cuna y alerta que se quede tranquilito es una expectativa poco realista. El recién nacido tampoco está acostumbrado a los cambios de gravedad, a esto se debe que los bebés ultrasensibles tengan que acostarse muy lentamente. El movimiento que calma más a los infantes es el movimiento de arriba para abajo. Por eso vemos a padres experimentados parados con el bebé dormido en los brazos y balanceándose de arriba a abajo. Otras fuentes de movimiento a veces no tan efectivas porque solamente cubren uno o dos tipos de movimiento son los columpios mecánicos, los paseos en carro, un "bouncer", el movimiento de un abanico de techo, una fuente, o las olas del mar.

- Contacto físico – Vestirse con el bebé. Los bebés no pueden entender que son una entidad separada de su madre, lo cual parece ser un mecanismo de sobrevivencia diseñado para mantener a la madre cerca de su bebé. El bebé necesita el tacto cálido, la voz y el olor de su papá y su mamá. Nuestra cultura valora tanto la independencia que comenzamos a distanciarnos de nuestros bebes inconciente o concientemente desde bien temprano, usando cunitas, cargadores plásticos, coches, corrales y separaciones frecuentes. El pecho desnudo del papá suele ser un lugar que le encanta a los bebés. El contacto físico con los infantes es extremadamente importante para su desarrollo físico y emocional. Debemos dejar de usar los cargadores de plástico y otros aparatos que nos alejan de los bebés, ya que no permiten el contacto físico cercano. Otras formas de contacto físico son los baños tibios y los masajes.

- Sonidos relajantes – Cuando el feto está en el útero está acostumbrado a una serie de sonidos y ruidos con un tiempo de 60 a 75 latidos por minuto. Los sonidos que se parezcan a los latidos del corazón, al flujo de la sangre o a la respiración los tranquilizan. Mecerlo y a la misma vez emitir cerca de su oído un sonido como zumbidos ("shhh") lo calman. Algunos sonidos que se pueden usar son: un metrónomo, un reloj, grabaciones del latido cardiaco o sonidos del útero, agua corriendo de una pluma, el sonido de la aspiradora, aire acondicionado, olas, cataratas y música clásica (especialmente Mozart, Vivaldi, guitarra clásica y flauta).

- Colecho – Esto es una alternativa excelente para el bebé que quiere mamar frecuentemente durante las noches. Permite que los padres descansen mientras atienden las necesidades del bebé.

- Evitar el desgaste o "burnout" – en todo esto es importante vigilar las necesidades de los padres y en especial los de la madre. Las madres deben saber que tomarse un tiempo para ellas no es ser mala madre. Si no cuidamos a la madre tendremos como resultado una persona infeliz que no puede disfrutar de su bebé.

Aún en las sociedades donde los bebés están todo el tiempo en brazos, no es necesariamente en los brazos de sus padres donde pasan todo ese tiempo. Unas horas con algún familiar sensible a las necesidades del bebé puede ser algo que reponga a una madre de un bebé de alta necesidad.

Por:  Ana M. Parrilla, MD, MPH, FABM               

Referencias:

1. Lawrence RA, Lawrence R. Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession. (6th. Ed.) St. Louis: CV Mosby Co. 2005.

2. Newman J., Pitman T. The Ultimate Breastfeeding Book of Answers. Roseville, Ca:Prima Publishing. 2000.

3. Sears W, Sears M. Parenting the Fussy Baby and High-Need Child. Boston:Little, Brown and Co .2002

4. Small M. Our Babies, Ourselves: How Biology and Culture Shape the Way We Parent. New York: Anchor Books. 1998.

5. Trevathan WR, Smith EO, McKenna JJ. (editors). Evolutionary Medicine. New York: Oxford University Press. 1999.

6. Wight NE. Management of Common Breastfeeding Issues. The Pediatric Clinics of North America. 2001:48:321-44.

Dra.Parrilla.com – Boletín Informativo. Noviembre 2007, http://www.draparrilla.com/boletin/Nov2007.pdf

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